El Arte del siglo XXI será comprometido o no será #4 – El compromiso del cuerpo

Henri Matisse La danse 1910 « Los movimientos no se inventan, se descubren». (Isadora Duncan).

Cada músico busca su Graal… es decir la idea sonora la más cercana de la verdad suya, alcanzada con recursos adecuados.

A partir de este momento, se llega en medio del desafío: la búsqueda sin fin, siempre cambiante, del gesto musical (en su sentido formal como en su sentido concreto).Transformar los códigos, los esquemas musicales que constituyen la partitura, eso significa fijar una representación mental como secunda etapa de una abstracción (allí está todo el trabajo de lectura). A este nivel pués, no se acaba de operar una manipulación de símbolos.

Esta modificación de los códigos, para llegar al dominio total del instrumento, necesita de por si una sutil alquimia: su paso y transmutación a través del cuerpo.

« Sólo el ritmo provoca la elipsis poética, transmuta la palabra en cobre, el discurso en oro» decía Léopold Sédar Senghor.

Y cada músico hizo ya la experiencia del gesto justo, nacido del ritmo, el que llega a la realización perfecta del objeto sonoro. El que permite, de manera fluida y evidente, valorizar la frase sin poner trabas al cuerpo del instrumentista.

Este gesto, procedente a veces de preguntas y apuros, tiene un gusto de paraíso y le permite al músico asentar su realidad propia, conectandole verdaderamente a su « yo » profundo, como si reuniera las piezas de un puzzle.
Sin embargo, cuando un alumno siente dificultades frente a tal o cual pasaje de una partitura, el profesor intentara resolver el problema, es decir borrar el gesto parásito o inadecuado y proponer otro. Se tiene por costumbre de corregir con falta de profundidad. Resultan numerosos casos de fracasos durante los cuales, por ejemplo, el profesor hace reproches al alumno por arritmia…. (se trata de subrayar que durante el tiempo limitado de una clase de instrumento no se puede siempre proceder a una redefinición profunda del gesto musical, el cual debe corresponder a lo que uno puede sentir físicamente, con relación evidente al baile).

En efecto, cuando un gesto no permite una realización satisfactoria del objeto musical, es nada más porque el movimiento no salio de las entrañas. Todo consejo que se pudiera dar en ese momento será estéril, y a largo plazo. La sola manera de adquirir una técnica eficaz y duradera cuando uno se convierte en músico, es tener siempre en mente el movimiento bailado que corresponde a lo que se toca. Ahora bien, a cada estilo musical corresponde un baile, o por lo menos, una manera de bailar, de mantener impulso, ritmo y señales sonoras. Es una lástima hacer constar que pocas iniciativas se toman en este ámbito (de tipo iniciación al baile barroco durante el aprendizaje de la música barroca en el Conservatorio de Música de París) …

¿ Cuando se reuniran por fin, en el ámbito de la enseñanza musical, compañias tales como las francesas Erato y Terpsichore, como dos partes de un mismo conjunto ?
Cuando uno enseña la música, es en primer lugar por ganas de sentir y dar a sentir la música. Es por lo menos lo que se puede esperar.
¿ Cuánto tiempo se ganaría proponiendo una formación completa ? ¿ Podemos imaginarnos los beneficios de un punto de vista humano ?

El bailarín y coreógrafo Maurice Béjart decía con sabiduria:

«El verdadero Arte no propone la evasión, sino de centrarse, de regresar al sí mismo, al verdadero Yo».

Eso es, centrarse en su sí mismo para convertirse en músico.

En el ámbito de la interpretación, el interés potencial proviene en gran parte del aura, de la personalidad del músico, que nos guste o no nos guste. Y esa personalidad se valora, entre otras cosas, estimando la intensidad de la relación que él mantiene con su « yo » profundo, semejante a la de los derviches giradores de la tradición sufí, cuando en un movimiento circular recuperan una energia céntrica (una manera de recoger la gracia divina y depositarla en este mundo).

¿ Cuándo se darán clases de Charlestón, Lindy Hop, Balboa a los estudiantes de jazz ?
¿ Del baile barroco, y pasando por las bases clásicas, hasta los bailes contemporáneos o tradicionales, cómo concebir un repertorio para hoy ?

Y esto sin elitismo. El propósito no es que cada niño se convierta en un « Billy Elliot ».

El sonido es un movimiento vibratorio ¿ no es verdad ? ¿ Es posible decentemente permanecer inmóviles frente al encanto del sonido ? Lleva en el una urgencia que hizo decir a Pina Bausch:

«Bailad,bailad que sino estamos perdidos».

Laurianne Corneille
Traducción al español: Xavier Vega