El Arte en el siglo XXI será comprometido o no será #5 – «no se oye nada» o el sentimiento amoroso en música

amour et psyché¿Conoce al historiador del arte Daniel Arasse y sus textos agrupados bajo el título « on n’y voit rien » («no se ve nada allí»)? (Una sucesión de descripciones iconoclastas y eruditas de cuadros basadas en conocimientos históricos e iconográficos sólidos).

Partiendo del postulado de que no vemos realmente una obra de arte tal y como es en su esencia primordial, sino que la fantaseamos por nuestras propias proyecciones egotistas y culturales, el autor propone una mirada nueva y modernizada sobre el arte en general. Lo que perturba del proceso apasionado y casi alucinado de Daniel Arasse es que, más allá de su erudición implacable, el autor es movido sobre todo por una intuición, un instinto fuera de lo común. Buscando lo que el pintor pudo querer mostrar realmente, Arasse propone una visión otra, personal, pero antes que nada enamorada. Enamorada de diferentes tipos de lenguaje, diferentes paletas, diferentes mensajes. Enamorada de la multitud. Atenta a la diferencia.

Es por este amor absoluto que hace « hablar » las telas. Daniel Arasse no estampa su visión soñada, espera pacientemente a desalojar el contenido, espera a que el cuadro se revele …

Así me vino este deseo irreprimible de formular «no se oye nada» o … « no se oye ».

La música « culta » está demasiado cargada con las imágenes que se le atribuyen.

¿Qué es lo que mejor representa una cierta idea de la élite intelectual y social sino una música elaborada con el máximo cuidado por un erudito heredero de una tradición musical exigente?¿Desde entonces, si no oímos la obra directamente, cómo la oímos?

En un concierto nos sentamos, llenos de prejucios y, después de unos instantes, reflejamos, apelamos a los referentes culturales lo más próximos, los que van a permitirnos colocar en compartimentos una nueva música, un nuevo enunciado.Vamos entonces a comenzar a elaborar esquemas mentales, visualizaciones que yuxtapondremos, permitiendo una apropiación efectiva de la novedad. Después ataviaremos la representación mental de reflexiones -a posteriori-, que supuestamente nos adornan de una opinión, la cual nos situará dentro del medio social al que pertenecemos .

En este momento preciso, la escucha de una creación contemporánea o sencillamente de una novedad contribuye en nuestra construcción narcisista. Mi cerebro participa pero mi coeficiente emocional, mi cuerpo, mi potencial de intuición, de amor, no sirvieron.

La diferencia (de sentido) está absolutamente excluida de este tipo de experiencia. Allí todavía, el mental suple y fantasea sobre una obligación latente de alinearse con las imposiciones estéticas e incluso morales.

Así es cómo se circunscribe al individuo, el cuerpo, en un territorio bastante pobre. Hay que tener una gran fuerza moral e intelectual para hacerse receptáculo de la música sin desnaturalizarla …

Habría que conseguir oír el objetivo sonoro situándose fuera del tiempo, fuera de la cultura, fuera de sí mismo…Salir de sí mismo: es precisamente la característica del sentimiento amoroso …

A menudo se dice que la música se las arregla sin palabras. También sobrevive fácilmente sin el mental. La sensación física de amor universal que el oyente puede sentir delante de la orquesta y el coro del final de la 9ª de Beethoven puede servir de ejemplo. Puedo enunciar lo que esto representa para mí mismo pero la obra se revela sólo cuando la dejo acercarse a mí. Puedo pensar en ello dentro de un marco definido por mi experiencia. Pero tendré acceso a ella si soy capaz también de dejarla crear sus propios códigos. Cada obra tiene su propia clave. La dificultad está en no hacer nunca el error de utilizar una de las que conozco. Es todo el arte de « dejar-ser », de « dejar-actuar ».

Para aprender de nuevo, hay que olvidarlo todo. Como con cada individuo.

Es posible acercarse intuitivamente y justamente al arte por una experiencia íntima e intrínseca, propia de cada uno (cf. la experiencia del lo Sagrado tan querida de Jung).

¿Y que hacer después del sonido?

Hay que cantar, hay que bailar…. Hemos vuelto al punto de partida…

Laurianne Corneille
Traducción al español: Patrice Guittet y Ana Sánchez Hernández

Foto : Amour et Psyché d’Antonio Canova, par Mattchepeleff (CC BY-NC-ND 2.0)